Crítica | ‘Un gesto estúpido e inútil’ (2018)

Si no lees esta crítica dispararemos a Imanol.

Nuestro líder en este podcast, el señor Imanol, tiene tendencia a pasarme trailers de cosas que saben van a captar mi atención al instante, y cuando hace menos de una semana me whatsappeó un enlace de Youtube con el tráiler de la película de Netflix que aquí acontece, mi respuesta fue “No quiero verla, LA NECESITO”. Y es que cuando se trata de historia de la comedia, a mí ya me tienen en el bolsillo.

Doug Kenney (Will Forte) y su compañero universitario, Henry Beard (Domhall Gleeson), crearon en sus años estudiantiles una revista satírica en Harvard que parodiaba la revista TIME. Cuando acaban sus carreras, Doug quiere llevar esa idea a nivel nacional, y convence a Henry para embarcarse en esta aventura aun a sabiendas de que muy difícilmente encontraran distribuidor. Asi nace “National Lampoon”, una de los exponentes cómicos subversivos que cimentaron una comedia mucho más negra y políticamente incorrecta.

Netflix vuelve a conseguir captar mi atención y traerme un biopic del creador de uno de los pilares de la comedia norteamericana. Es como llamar a mi puerta con una enorme pizza y cervezas. La cinta goza de no tomarse en serio a sí misma como lo hacía el mismo magazine y acompañada de un narrador que representa a nuestro protagonista en el futuro (Martin Mull), se toma la licencia de romper la cuarta pared constantemente para insertar alguna aclaración sobre lo que ocurrió, explicar un poco los personajes o para simplemente insertar un gag en la cinta. Will Forte está perfecto en su papel, pero debo destacar a un Domhall Gleeson totalmente irreconocible y que pese a gozar de menos cuota, resulta más interesante al menos por su forma de ser tan peculiar.

Su primera mitad resulta interesante de principio a fin y, si bien los orígenes de la revista son interesantes y la forma de narrarlo bastante original, algunos defectos empañan un producto que podría ser más redondo. Su excesiva duración acompañada de una falta de ritmo hacen que el tijeretazo sea casi obligatorio, intentando profundizar reiterativamente en las obsesiones y la vida familiar de Doug, lo que hace que se desvíe la atención de temas más interesantes como los propios redactores de la revista o el programa de radio. Si bien sabe cómo salir airoso mediante un gag del hecho de que ciertos actores no se parezcan a los cómicos que representan, personalmente me resulta molesto intentar recordar constantemente quién es quién y más cuando mi interés en la historia va también hacia estas personas.

Obviamente no puedo pedirle a un biopic que se centre más en lo que hizo Doug que en el propio Doug, pero si su historia de alzamiento y caída no deja de estar dentro de lo que estamos acostumbrados (un ‘El Lobo de Wall Street‘ pero menos bestia), sí que hubiese optado por acortar las subtramas románticas que no llevan a ningún lado y centrarse más en los problemas que tuvieron en la redacción o las diferentes demandas que afrontaron en su día.

Valoración:

Batman complacido
Batman complacido

 

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