Crítica | ‘Tokyo Idols’ (2017)

Japón y el fandom turbio.

El país del sol naciente siempre ha sido un lugar que me ha causado fascinación y rechazo a partes iguales. Las diferencias culturales entre Japón y casi cualquier país de occidente son abismales y eso se traduce en diferentes maneras de entender la vida, la educación, las relaciones sociales, y por supuesto, el arte y la cultura.

Es por ello que el manga, el anime y los videojuegos tienen tanto nicho fuera de su país de origen; su forma de ver y entender la narrativa y los sentimientos llega a ser tan ajena a nosotros en ciertas ocasiones que es inevitable que reciba reacciones polarizadas, y paradójicamente eso es lo que llama tanto nuestra atención. En el caso de este documental no ha podido ser de otra manera, por lo que he tenido muchas sensaciones encontradas mientras lo veía.

Tokyo Idols‘ es un documental que se centra el mostrar una tendencia cada vez más acuciante entre los hombres japoneses, la admiración y veneración casi obsesiva hacia sus cantantes de pop favoritas. Rio Hiiragi es una de esas cantantes, aunque su carrera aun no ha terminado de despegar, cuenta con un grupo de seguidores fieles que se desviven por ella y sus actuaciones.

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A lo largo de los ajustados 90 minutos que dura el film, su directora Kyoko Miyake se centra en seguir los pasos de Rio y lo que la motiva a seguir su carrera musical en un país tan competitivo como Japón, donde la repercusión mediática de las bandas de pop femeninas ha aumentado desmesuradamente en apenas una década. Paralelamente conoceremos la otra cara de este mundo, la de los fans, también conocidos como otakus (cuya definición es todavía más despectiva que la que se utiliza en nuestro país), los cuales en su mayoría suelen superar ampliamente en edad a las artistas que vitorean.

Aquí entra un componente muy importante para comprender a esos otakus y es el contexto sociológico que se explica brevemente en ‘Tokyo Idols‘; la tasa de natalidad en Japón es cada vez más baja y en gran parte eso se debe a que los hombres han dejado de esforzarse por conseguir un trabajo estable o una pareja, prefieren gastar su sueldo y escasos ahorros en conciertos y sesiones de firmas de sus cantantes pop preferidas que cultivar una relación o conocer personas con las que puedan llegar a conectar a nivel personal, simplemente por la dedicación y posteriores consecuencias que eso conlleva.

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Una vez se nos pone en contexto, la sensación de inquietud que nos posee es todavía mayor cuando entendemos por qué es tan importante para esos otakus darle la mano o entablar una conversación con las idols; en una sociedad tan hermética como la japonesa el mero contacto físico para ciertas personas supone un mayor significado que para cualquier otra cultura europea, al igual que esos acercamientos cronometrados sólo sirven para alimentar al gasto que invierten en ellas. Si a eso le añadimos que en un par de escenas vemos cómo adultos de más de cuarenta años charlan animadamente con niñas de 10 que también aspiran a ser artistas, la cosa se vuelve aun más turbia. Los mecanismos utilizados para que la industria del pop idol se mantenga a flote (por parte de los fans y de los organizadores) nos chocará por lo desproporcionado de ciertas situaciones y el apego que estas personas le tienen a su pasión.

Es por ello que este documental tiene dos mitades muy diferenciadas, por un lado la historia de Rio, una joven que intenta cumplir un sueño y por otro lado una crítica social que se utiliza el mundo del pop idol como vehículo principal. ‘Tokyo Idols‘ sirve como una más que buena introducción para aquellos que quieran conocer uno de los lados más particulares de Japón y además entender en qué estado se encuentra actualmente. Una de esas películas que no se centra en informar o exponer un tema sino que da las herramientas necesarias para que uno saque sus propias conclusiones.

Valoración:

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Lego Batman satisfecho

 

 

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2 respuestas a “Crítica | ‘Tokyo Idols’ (2017)

  1. Para nada esto se puede catalogar como documental, no aporta nada de historia o datos sobre las idol, solo es un film de propaganda mas buscando culpabilizar a los hombres de la existencia de una industrial ¨mal vista¨ para los occidentales y usa una excusa barata para justificar la baja tasa de natalidad, un problema muy complejo donde las mujeres también tienen mucha culpa al buscar parejas solo con razgos occidentales al considerarlos mas atractivos y que posean un ingreso alto, si no cumplen con esos dos características mínimas las japonesas ni voltean a ver a un chico.

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    1. Gracias por comentar, Oscar.
      No sé qué es para ti un documental, pero es un género (si se le puede considerar género, porque muchas veces es más bien un estilo) mucho más complejo que no se basa únicamente en ofrecer datos imparciales. Puede ser una visión crítica, sesgada y no siempre objetiva de un tema en particular.
      Dicho esto, no te falta razón en decir que Tokyo Idols es una visión sesgada de la cultura japonesa y su industria musical, algo de lo que yo sé lo justo y tampoco me voy a meter en ese tema demasiado, pero tampoco creo que se resuma en decir que las mujeres también tienen la culpa.

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