Crítica | ‘American Vandal’ T01 (2017-?)

“¿Pintaste tú esas pollas, Dylan?”

Uno de los miedos que siempre me acechan cuando voy a empezar una serie cuya base es parodiar un concepto o género es si sus creadores tendrán la habilidad suficiente como para aprovechar todo el metraje que se les ha proporcionado o si, por el contrario, se quedará únicamente en una gracieta que se desinfla a los dos capítulos. Afortunadamente ‘American Vandal‘ no tiene ese problema. Este mockumentary de Netflix tiene muchas virtudes: no solamente es divertido sino que también sale victorioso a la hora de intentar ir más allá y hacer que su guión y personajes tengan cierto poso.

Cuando Dylan (Jimmy Tatro), el sospechoso de una gamberrada épica en un instituto afirma ser inocente, un cineasta (Tyler Alvarezse pone de su parte en esta sátira sobre los programas de crímenes reales.

American Vandal‘ nace a partir de un género muy extendido entre los documentales actuales: el conocido como true crime. ‘Making a Murderer‘ (Moira Demos, Laura Riccardi, 2015-?) y ‘O. J.: Made in America‘ (Ezra Edelman, 2016) son únicamente un par de ejemplos de lo lejos que puede llegar esta clase de documental en cuanto a calidad se refiere. En las películas documentales es habitual encontrarte con docenas de horas de material rodado que deben descartarse por falta de tiempo, por lo que el documental está viviendo un enorme resurgir gracias a la televisión y las plataformas VOD. Es por ello que la serie creada por Tony Yacenda y Dan Perrault funciona tan bien a lo largo de sus ocho episodios; sabe coger lo mejor del true crime y llevarlo al terreno de la comedia cafre.

Dylan, el personaje principal de la serie, no deja de ser el típico idiota, un bala perdida al que le gusta pasar el rato con sus amigos, hacerles bromas pesadas a los profesores, fumar canutos y dibujar pollas. Muchas pollas. En todas partes. Es por esa razón que acabará siendo el objetivo principal del consejo escolar cuando, la mañana de un lunes, se encuentren en el aparcamiento de profesores de la escuela 27 coches con penes graffiteados en sus capós. El consejo escolar tiene pruebas más que suficientes para conseguir que Dylan sea expulsado indefinidamente del instituto, pero hay algo que no encaja. Es por ello que Sam (Griffin Gluck) y Peter (Tyler Alvarez), deciden realizar un documental que siga la investigación que realizan para conseguir exculpar a Dylan o asegurarse de que la sentencia de los profesores es cierta.

Una de las tácticas que sabe jugar a su favor esta serie es el hecho de que en un principio consigue captar tu atención gracias al contraste que hay entre el tono sosegado e intenso de la narración (contraste que crece exponencialmente si se ve doblada al castellano) con lo ridículo de la premisa. Pero poco a poco, cuando sus showrunners saben que la broma no va a durar para siempre, comienzan a desarrollar una enrevesada investigación que conseguirá engancharnos casi desde el principio y no nos soltará hasta que hayamos terminado las cuatro horas que dura en total. Me ha sorprendido verme a mí mismo elucubrando teorías e intentado adivinar quién podría ser el responsable de la gamberrada de las 27 pollas. Está claro que los que busquen una combinación homogénea entre la comedia adolescente y la investigación judicial acabarán más que satisfechos con este experimento.

Pero esto no sería una jugada redonda si no fuera por la perfecta armonía entre el apartado técnico de la serie, con una fotografía y una puesta en escena calcada a los true crime que parodia (grafismos en 3D incluidos) y la naturalidad de su reparto. Al estar en su gran mayoría compuesto por adolescentes, siempre corre el peligro de que más de uno esté sobreactuado o fuera de lugar, pero por suerte aquí no es el caso. Jimmy Tatro está excelente en su rol protagonista y según pasan los episodios uno puede notar cómo va encariñándose con él. Lo mismo ocurre con Griffin Gluck y Tyler Alvarez, cuyos personajes irán convirtiéndose también en protagonistas de la historia de una forma totalmente orgánica y que no resiente el ritmo del conjunto. Mención especial a Calum Worthy, quien interpreta al empollón y Don Nadie de cualquier instituto y que consigue hacer que te olvides de su excentricidad y sobreactuación en la serie ‘Austin y Ally‘ (Kevin KopelowHeath Seifert, 2011-2015) de Disney Channel.

Poco más puedo añadir de ‘American Vandal‘ sin entrar en el peligroso terreno de los spoilers. Una serie que seguramente nadie consideraría de lo mejor de Netflix por su condición de comedia, pero para mí se ha convertido en una de las mejores producciones de la temporada. Ahora sólo queda saber si Netflix apostará por renovar para una segunda temporada, ya sea como continuación de la historia de Dylan o adaptándose al formato de antología.

Valoración:

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Lego Batman satisfecho
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